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La inscripción al Parlamento de las Religiones
del Mundo 2004 ya está abierta a todas aquellas personas
que estén interesadas en participar.
Los organizadores hacen un llamamiento a todas las comunidades,
organizaciones y grupos de carácter religioso o afín,
de Barcelona, Cataluña y España, para que garanticen
su presencia en este acontecimiento. El Parlamento de las Religiones
del Mundo 2004 debe ser, entre otras cosas, el reflejo y la celebración
del dinamismo y la diversidad religiosa de nuestra sociedad.
La tarifa internacional es de 470
euros. Sin embargo, los residentes en España se benefician
de una tarifa reducida de 295 euros. Todas las inscripciones
efectuadas hasta el 24 de abril se benefician de una reducción
del 20% (236 euros toda la semana). Hasta el 15 de junio, la
reducción es del 10% (266 euros toda la semana). La inscripción
permite el acceso a todas las actividades del programa oficial
del Parlamento de 2004 e incluye la entrada a las exposiciones
y actividades del Fórum Universal de las Culturas que
tengan lugar durante aquella semana. También existe la
posibilidad de inscribirse para sólo tres días
(123 euros hasta el 24 de abril, 138 euros hasta el 15 de junio
i 153 euros desde el 16 de junio) o un día (48 euros hasta
el 24 de abril, 54 euros hasta el 15 de junio i 60 euros desde
el 16 de junio). La inscripción no incluye gastos de alojamiento,
transporte ni manutención.
El importe de las tarifas es, sin duda, significativo y, para
la mayoría de nuestra sociedad, resulta poco habitual
para una actividad de tipo religioso (aunque sea frecuente en
actividades de otro tipo, como culturales, académicas,
deportivas). Este importe se destina a cubrir los gastos de organización,
ya que el Parlamento de 2004 se financia en gran medida a través
de las inscripciones. Los organizadores invitan a las comunidades, organizaciones y
grupos a becar a uno o varios de sus miembros, asumiendo total
o parcialmente el coste de su inscripción (el dinero necesario
se puede recoger de distintas formas: colectas, donativos, venta
de productos, ayudas públicas, etc.). De este modo se
aseguran dos cosas: que el punto de vista de dicho colectivo
se haga presente en el Parlamento, y que los conocimientos y
la experiencia adquiridos deban compartirse a posteriori con
el resto de los miembros. La cuantía de la inscripción
puede convertirse así en un estímulo para conseguir
que el impacto del Parlamento se multiplique. También se sugiere becar la inscripción de personas
procedentes de ámbitos sociales o geográficos económicamente
más desfavorecidos, así como ofrecer alojamiento
o algún otro tipo de ayuda a correligionarios de otros
países.
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